PRUEBA DE LA POSESIÓN DE ESTADO

LUIS NEISER LAURA ORTIZ (*)

 

SUMARIO:

1INIRODUCCIÓN.  2.  DESARROLLO DEL TEMA 3. UN CASO DE JURISPRUDENCIA EXTRANJERA

 

  1. 1.                  INTRODUCCIÓN

La prueba de la posesión de estado, a pesar de lo que su denominación pudiera sugerir, no esta relacionado con el Estado (entendido como la institución u organización jurídicamente organizada dentro de un espacio determinado); si no más bien tiene que ver con la POSESIÓN (entendida como uno de los derechos inherentes o que manifiestan el derecho de la propiedad) y por ello, sólo a manera de sugerencia, tal vez resulte más propiamente denominarla simplemente prueba de la posesión. (1)  

Entonces estando al contenido de nuestras normas, específicamente el Código Civil y el Código Procesal Civil, se tiene que la posesión como hecho objetivo plasmando en la realidad, como el poder que se ejerce sobre las cosas o bienes y extensivamente sobre las personas (por ejemplo el caso del padre respecto de las facultades que ejerce sobre el hijo), no necesita ser probada, es decir es la propia norma que ya la tiene por cierta y por ello hasta incluso podría no ser técnicamente correcto denominarla prueba, se debe observar que las normas le atribuyen a la indicada posesión de estado una presunción iuris tantum (es decir que admiten prueba en contrario), como por ejemplo en los casos en los que se presume propietario al poseedor de determinado bien o cuando un menor se encuentra en posesión constante de  hijo se le presume como tal respecto al padre que así lo tiene, esto último con respecto a la filiación. 

 

  1. 2.                  DESARROLLO DEL TEMA

El derecho de posesión, de larga data,  nació y se desarrolló en torno a los derechos reales, particularmente, como ejercicio del derecho de propiedad, y específicamente en el derecho inmobiliario, por lo que la definición conceptual de posesión es, generalmente, tomada de los derechos reales. Por posesión se entiende la detentación, tenencia material de una cosa. Dicho de otra manera, la posesión es, pues, el simple hecho de ejercer sobre la cosa un poder para aprovecharse de ella. (2)

En tales condiciones, existen dos clases de posesión, la originaria, que es la que detenta quien es el titular de los derechos correspondientes y, la derivada, la cual corresponde a quien sin ser el titular posee la cosa por medio de un acto jurídico diverso a la enajenación.

En ese camino largo de la ciencia del derecho, especialmente del derecho posesorio, este se extendió al derecho familiar, en concreto, a lo que hoy llamamos derecho de posesión de estado de hijo. A este respecto debe señalarse que quien detente la posesión de un menor, puede ser, por una parte, despojado de esos derechos, siendo este supuesto cuando simplemente se le impide el trato y/o la posesión del menor, o bien, por otro lado, cuando se le perturba en esa posesión, es decir, cuando se realizan actos tendientes a impedirle seguir disfrutando de la posesión de la forma en que lo hacía de manera habitual.

En la mayoría de las legislaciones procesales de cada Estado las acciones posesorias antes referidas se tramitan en la forma de interdicto, sea este para recuperar la posesión, si ya fue despojado el actor, o, para retener, en caso de que aún la tenga pero se pretenda desposeerlo. (3)

Así tenemos al artículo 912 de Código Civil que establece el poseedor es reputado propietario , mientras no se pruebe lo contrario, esta presunción no puede oponerla el poseedor inmediato al poseedor mediato. Tampoco puede oponerse al propietario con derecho inscrito, esto con respecto al los derechos reales y con respecto al  derecho de familia, que como ya se indico, se le aplica extensivamente, ello en base a la evolución del derecho a través del tiempo, tenemos es artículo 402 del Código Civil en su inciso 2 que establece que la paternidad extramatrimonial puede ser judicialmente declarada cuando   el hijo se halle o se hubiese hallado hasta una año antes de la demanda, en la posesión constante del estado de hijo extramatrimonial, comprobado por actos directos del padre o de su familia.

En los dos casos mencionados anteriormente, resulta evidente que la posesión de estado tiene ya de por si una presunción iuris tantum (es decir presunción que admite prueba en contrario) y por ende no resultaría ser materia de prueba por aquella persona que pretende hacer uso de estas presunciones legales, no siendo entonces necesaria su probanza, ello por lo menos en nuestra legislación y por ello no resultaría propio denominarla prueba.   

Para la posesión de estado se requieren actos que, por su reiteración e importancia, lleven al convencimiento de que ha existido o existe una relación demostrativa de una voluntad. A tales fines, si bien algunos hechos aislados no tienen relevancia o pueden parecer poco significativos, la sumatoria de diferentes acciones, aún cuando espaciadas, pueden definir un comportamiento que evidencia dicha relación.

UN CASO DE JURISPRUDENCIA EXTRANJERA

(Cámara 2º de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributaria de Mendoza -12/03/2008-)

El fallo que se comenta, dictado por la Cámara Segunda de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, Paz y Tributario de la Ciudad de Mendoza, hace lugar a la reclamación de la filiación que dedujo el actor contra los herederos de quien —adujo— era su progenitor, ya fallecido.

Los fundamentos, tienen especialmente en cuenta, los siguientes elementos:

1) No se efectuó prueba biológica porque los demandados se opusieron a su producción;

2) Los herederos del padre alegado, que fueron demandados, dispusieron la cremación del cadáver del presunto padre y sus dos hijos, prefallecidos, después de haber tomado conocimiento de la existencia de la demanda y, además, se negaron a colaborar en la realización de las pruebas biológicas.

3) Los testimonios prestados en el juicio, de los cuales resulta probado que el presunto padre y la madre del actor, que trabajaban en el mismo establecimiento a la época de la concepción del actor, mantenían a la sazón una relación sentimental.

Afirma el Tribunal que mediante una adecuada interpretación del plexo normativo actual y conforme a los adelantos científicos producidos en materia de investigación genética, la conducta obstruccionista de los demandados constituye por sí misma fundamento de suficiente peso para tener por cierta la pretensión del actor. En puridad, precisa, no es exclusivamente la conducta obstruccionista de los demandados la que determina el resultado del juicio sino los demás elementos de prueba indiciarios, coadyuvantes, que analizan.

La decisión es inobjetable en cuanto al fondo del asunto.

Sólo he de hacer un par de reflexiones que suscita el pronunciamiento:

-          Una, relativa al tiempo en que el actor, que contaba con 45 años, promovió su demanda.

Cierto es que el derecho a reclamar la filiación es imprescriptible, y que el hijo puede ejercer la acción en todo tiempo, pero el dilatado lapso que deje transcurrir sin promoverla puede jugarle eventualmente en contra por la desaparición de elementos de prueba o por las dificultades sobrevinientes para obtenerlos. Esto es lo que sucede cuando la reclamación se deduce después del fallecimiento del padre alegado si sus restos han sido cremados, lo que impide la extracción de muestras del cadáver para el estudio del ADN.

Sabido es que, aun así, es posible establecer el índice de pertenencia a la familia, o sea del parentesco, mediante la realización de las pruebas biológicas con miembros de la familia (otros ascendientes, hermanos, etc.) aunque, claro está, en este caso juega la imposibilidad de disponerlas mediante el empleo de compulsión física sobre los requeridos a colaborar.

Si, por hipótesis, quien reclama la filiación conocía el vínculo biológico que lo unía al padre alegado, aguardar a su fallecimiento para promover la acción lo hará cargar con las consecuencias de su inacción; aquí podría incluso observarse la gran negligencia y aun el eventual dolo del actor por no haber iniciado la acción de filiación en vida de su presunto padre sin alegar ni probar ningún impedimento para iniciarla en vida del causante.

-          Precisamente, la existencia, o no, de la posesión de estado puede resultar relevante en las acciones de reclamación de la filiación deducidas post mortem, pues la posesión de estado debidamente acreditada en juicio tendrá el mismo valor que el reconocimiento expreso, siempre que no fuere desvirtuado por prueba en contrario sobre el nexo biológico. De manera que si el actor, imposibilitado de obtener la realización de las pruebas biológicas; fuere mediante la exhumación del cadáver del padre alegado o la realización de ellas con la cooperación de otros parientes, probase que gozó de posesión de estado de hijo, esta prueba suplirá, en principio a aquéllas, e invertirá la carga de probar.

Y aun cuando no hubiere existido posesión de estado de hijo, si el actor probase el concubinato o convivencia de hecho de la madre con el padre alegado durante el tiempo de la concepción, se presumirá su paternidad, salvo prueba en contrario. También en este caso se invertirá la carga de la prueba y pesará sobre la parte demandante

CONCLUSIONES:

Primera: Resulta importante reconocer las relaciones de hecho existentes entre dos o  más persona y entre estos y las cosas, priorizando o dándole igual merito probatorio en comparación a otros medios de prueba.

Segundo: La situación  de hecho existente que determina una determinada relación debe ser regulada de mejor manera  por nuestra legislación, ya que en muchos casos se logran fabricar pruebas que niegan rotundamente alguna relación o situación  de hecho existente.

 

BIBLIOGRAFÍA.

(1)   ARELLANO GARCÍA, Carlos; Teoría General del Proceso, México, Ed. Porrúa, 4ª edición, 1992.

(2)   GUTIÉRREZ Y GONZÁLEZ, Ernesto; “El Patrimonio Pecuniario y Moral o Derechos de la Personalidad y Derecho Sucesorio”, Puebla, Puebla, México, Ed. Cajica, 2ª edición, 1980.

(3)   PALLARES, Eduardo, Formulario de Juicios Civiles, México, Porrúa, 17ª edición, 1989.

 

(*) Abogado egresado de la Universidad  Nacional de San Agustín de Arequipa – Auxiliar Jurisdiccional de la  Corte  Superior de Justicia de Arequipa  

Una respuesta to “PRUEBA DE LA POSESIÓN DE ESTADO”

  1. JUAN FERNANDO PEIRE DIAZ Says:

    En un caso en tribunales Rosario ( Sta Fe), la prueba de ADN se ha dilatado por distintas obstrucciones de los demandados y cuando fue a realizarse, los restos no sirvieron para poder hacerla.- Con la demanda ( hace 20 años), se acompañaron diversas pruebas de POSESION DE ESTADO, pero al fdracasar la prueba genètica, el Juez no quiso sustanciar pruebas de la posesiòn de estado, diciendo que habìa PRECLUSION. Hay algun caso donde el Juez estuviere obligado a recurrir a todo tipo de prueba, si – por ejemplo- ha fracasado la BIOLOGICA?.- Gracias por su ayuda.- DR. JUAN FERNANDO PEIRE DIAZ, DNI.6.113.230. Gálvez 46 bis. Rosario. Argentina.-


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