LA CONCILIACIÓN EN ASUNTOS DE VIOLENCIA FAMILIAR

LA CONCILIACIÓN EN ASUNTOS DE VIOLENCIA FAMILIAR

                         

                                                                                                 Por: Alení Diaz Pomé.

  

La conciliación es un medio alternativo de solución de conflictos por el cual las partes que se encuentran en conflicto, tratan de resolverlo con la intervención de un tercero conciliador, el mismo que debe encontrarse apto para dar una solución al mismo de manera justa e imparcial, sin favorecer ni perjudicar a ninguna de las partes.

 

La Conciliación tiene los siguientes elementos o partes:

1.- Las partes, que son los sujetos que se encuentran en conflicto, siendo el caso que en la violencia familiar, éstos serían el padre o madre agresores y por otro lado, la madre, padre, hijos nietos, abuelos, etc, que son víctimas de las agresiones.

2.- El segundo elemento importante es el conflicto en sí, que viene a ser el móvil de la conciliación, el punto de conflicto sobre el que se busca conciliar, que en el caso de la violencia familiar vendrían a ser las agresiones físicas, psicológicas y/o morales que sufre la víctima por parte de su agresor.

3.- El tercer elemento es el mediador o conciliador, que es la persona capacitada, justa e imparcial que va a dar la solución al conflicto proponiendo una fórmula conciliatoria que puede ser o no aceptada por las partes en conflicto. Esta persona puede ser un tercero, en el caso de la conciliación extrajudicial o era el Juez, cuando se daba el caso de la Conciliación Judicial ahora derogada.

4.- Y como un cuarto elemento podemos considerar a la fórmula conciliatoria en si, que viene a ser la solución que se pretende dar al conflicto, siendo que esta debe ser justa y equitativa para ambas partes, donde se tienen que hacer concesiones recíprocas, a efecto de poner fin al conflicto.

 

En resumen la conciliación viene a ser una alternativa importante de solución de conflictos, que busca el consenso entre las partes y busca solucionar el conflicto de manera más rápida y económica.

Sin embargo, la conciliación no es la manera más adecuada para solucionar conflictos en materia de violencia familiar, puesto que muchas veces puede incitar a que se produzcan más actos de violencia por parte del agresor, que se siente coactado a dar una solución a la violencia por él generada, siendo el caso que la víctima de las agresiones puede verse también afectada, tanto por presiones físicas o psicológicas a dar una solución que puede que no esté cerca de su propia realidad, por temor de denunciar todos los actos de violencia que pueda sufrir por parte de su agresor.

Tenemos establecido que los actos de violencia familiar se dan principalmente en sectores de bajo nivel económico y social y son causados por la falta de dinero, de trabajo que lleva a los jefes de familia principalmente, a adoptar actitudes violentas en contra de su esposa, pareja e hijos, también está dada por el alcohol y drogas que de por sí inhiben a la persona que los consume y la tornan violenta.

En estos casos, es casi imposible llegar a una solución mediante una conciliación por las razones antes expuestas, es por ello que este medio alternativo de solución de conflictos no es recomendable en materia de violencia familiar.

La conciliación en violencia familiar, puede que no llegue a solucionar el problema real de quien la padece, es posible que no se den las medidas de protección necesarias y suficientes de acuerdo a la complejidad de cada causa, por cuanto el conciliador puede que no sea capaz de ver la real dimensión del problema particular de cada persona, siendo imposible que la víctima de a conocer la realidad completa de su problema en una sola sesión y menos aún por el temor a ser nuevamente agredida.

En muchos casos, se han dado soluciones y se han impuesto medidas de protección y sanciones que no han sido cumplidas por las partes, las mismas que incluso han sido violadas, no se han cumplido con las reglas de conducta impuestas a los agresores, los mismos que en la mayoría de casos reinciden con mayor fuerza en su actitud violenta que, incluso  puede afectar a los demás miembros de su familia.

La conciliación en materia de violencia familiar, tampoco es recomendable porque disminuye la responsabilidad real del agresor, y lo hace ver como una persona que puede corregirse y no le da el tratamiento real, imponiéndole sanciones severas de acuerdo a su actuar ilegal; es decir, que la conciliación no es recomendable ni factible, porque minimiza la actitud del agresor y no beneficia en gran manera ni protege realmente a la víctima, mas bien puede exponerla a nuevos y mayores maltratos.

Según la Ley de Protección frente a la Violencia Familiar Número 26260, está definida como “Cualquier acción u omisión que cause daño físico o psicológico, maltrato sin lesión, inclusive la amenaza o coacción graves y/o reiteradas, así como la violencia sexual, que se produce entre cónyuges, ex cónyuges, convivientes, ex convivientes, ascendientes, descendientes, parientes colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, quienes hayan procreado hijos en común, quienes habitan en el mismo hogar, siempre que no tengan relaciones contractuales o laborales.

Por ello, se considera difícil que se pueda llegar a una conciliación justa en materia de violencia familiar, por cuanto el conciliador debe ponerse en la real situación de las partes y conocer toda la verdad de los motivos o actos que impulsaron que se produzca la violencia familiar, que por cierto, no es justificable en ninguno de los casos; por lo que, teniéndose en cuenta que en estos casos es difícil que la víctima exprese libremente sus ideas y cuente la realidad de los hechos por el temor que le puede producir el estar frente a su agresor, entonces difícilmente el conciliador puede llegar a encontrar una solución justa y equitativa para las partes, y más bien corre el riesgo de dar una fórmula que se aleje de la realidad.

Muchas veces se llegan a establecer acuerdos conciliatorios en diversas materias que son incumplidos por las partes, por cuanto no ven como a una autoridad al conciliador, por ello, en casos de violencia familiar se acrecentaría incluso, las reacciones violentas del agresor por cuanto no recibe una sanción ejemplar, y debido a ello continuaría agrediendo a su pareja e incluso a los demás miembros de su familia.

Por lo expuesto, y es que se considera que al tratarse la violencia familiar, de aspectos meramente humanos y de carácter familiar, éstos no resultan conciliables, ya que no se puede minimizar la actitud del agresor que debe ser sancionado ejemplarmente, y de otro lado no se puede exponer a la víctima a que sufra nuevos maltratos o que siga viviendo con su agresor. Más bien, se deben dictar normas que protejan realmente a las víctimas de violencia familiar y sancionen ejemplarmente a sus agresores, a fin de erradicar esta lacra social.


CONCLUSIONES

 

1.- La conciliación es un medio importante, una alternativa de solución de conflictos; sin embargo, esta no es recomendable en materia de violencia familiar.

 

2.- En los casos de violencia familiar generalmente la víctima se siente presionada o amenazada y puede ser que el conciliador no pueda percibir la real situación de las partes y no pueda dar una apreciación real y menos proponer una solución justa y equitativa para las partes.

 

3.- La violencia familiar se dan en estratos sociales bajos y de bajo nivel económico, cultural y social.  La carencias dinerarias hacen que generalmente el jefe de familia encargado de llevar dinero a casa, se torne violento y agreda física, psicológica o moralmente a los miembros de su familia.

 

4.- La conciliación en materia de violencia familiar, tampoco es recomendable, por cuanto no ofrece una garantía real de protección a la víctima y porque minimiza la actitud ilegal del agresor, y tampoco le da penas efectivas y ejemplares ante su mala actitud.

 

5.- Por ello, se deben dar normas que sanciones de manera eficaz y ejemplificadora a los agresores, a fin de que éstos no incidan en su actuar violento y se erradique la violencia familiar.

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

–          Bastidas, Ricardo VIOLENCIA EN LA FAMILIA. Lima 1998

–          Pimentel Sevilla, Carmen. Familia y violencia, Lima 1998.

–          RADDA BARNER Violencia Familiar. Lima s.a.

–          La conciliación medio alternativo de solución de conflictos. Publicación Revista Caretas, 2001.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: